Hay sucesos e imágenes que tienen una conexión directa con el pasado hasta el punto en que se confunden con el presente, su tiempo se disloca y desaparece la aparente estabilidad de la linealidad histórica. Desde su práctica, la artista mexicana Wendy Cabrera Rubio hace evidente los trazos temporales y narrativos en los que transita la identidad mexicana, una historia marcada por la creación de un nacionalismo cuya fijación por un pasado indígena deambula en la actualidad. En este libro se reúne una preocupación por la construcción de lo mestizo y las diferencias entre un arte “popular” y un arte “culto”, pues como diría el filósofo Bruno Latour la existencia relativa de estas experiencias rompe la lógica de un principio y final: ningún paso es dejado al azar, la existencia contemporánea, por tanto, implica imaginar diferentes pasados posibles.