Sofía Táboas investiga el espacio, natural y fabricado; cómo estos se construyen, se transforman, se piensan y se perciben. Este interés es evidente al observar los elementos presentes dentro de sus esculturas e instalaciones: plantas vivas o artificiales, mosaicos y equipo para albercas, materiales para construcción, materiales plásticos y reflejantes, focos y fuego. Su práctica, en muchos casos, genera un umbral o límite entre elementos diversos que pueden ser disímiles o incluso irreconciliables. En algunas ocasiones, crea habitats (como jardines flotantes o acuarios), que dan lugar a nuevas estructuras formales, engendrando nuevas vidas protozoarias y de plantas. La obra de Táboas se ve influída por los movimientos Povera y Neoconcreto, y es rico en contrastes conceptuales a pesar de su aparente simplicidad formal. Manipula hábilmente el espacio para crear contextos donde el material y el significado pueden ser interpretados y entendidos en nuevos términos.