Manifiesto al caos surge de una búsqueda identitaria que, a través del dibujo y la poesía, alude a la contradicción, al hartazgo, a la inconformidad, a enaltecer el caos y emite un deseo de construir únicamente con el fin de destruir. Sustaita utiliza la yuxtaposición de elementos de la cultura pop japonesa así como el uso de yuru charas a manera de alter egos para intentar construir un posible acercamiento a un mapa identitario a manera de pesadilla, caos y reminiscencias del arte infantil.