El Centro Histórico de la Ciudad de México es un puente entre siglos capaz de unir en un mismo tiempo y espacio distintas épocas, modas y grandes sucesos. Conserva parte de la memoria de nuestro país y mucho de lo que nos define a cada uno. Es una de las mejores caras que tiene esta ciudad, y su tradicional lejanía del caos de la modernidad hace que queramos volver una y otra vez para descubrir y redescubrir sus historias, sus secretos y su belleza.